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lunes, octubre 12, 2009

Ilusión

1. f. Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos.

Embarcados en singular empresa, para nosotros, veteranos en las lides de la irrealidad, será como volver a caminar por Hertford...

Engañados en los sentidos, sí, pero acariciados en el alma por un sentimiento de común unión.

2.
f. Esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo.

Esperanza no albergamos mucha, sin embargo nos sobra compromiso.

3. f. Viva complacencia en una persona, una cosa, una tarea, etc.

Confiando en quien tenemos al lado.

4.
f. Ret. Ironía viva y picante.
Es curioso que el fútbol nos una de semejante manera...

martes, septiembre 01, 2009

Cuando extranjero y enemigo eran la misma cosa

Hubo un tiempo en el que las personas construían sólidas murallas rodeando sus poblados de casas circulares con cubierta vegetal. Murallas, torreones y bastiones que aún sorprenden hoy en día. Supongo una necesidad perentoria de mantenerse a salvo y de avisar a los vecinos y/o enemigos de la magnitud de quienes habitaban el castro.

El latín de los tiempos remotos no distinguía entre enemigos y extranjeros, utilizando la misma palabra para designar ambos significados, "hostis", palabra de la que derivan voces como "hostil", "hostilidad", etc.

Alguien que venía de fuera era un "hostis" mientras que un oponente también.

Supongo que hemos cambiado bastante.

miércoles, agosto 12, 2009

1520

En 1520 la ciudad de Toledo bullía albortada con el fuego de la rebelión, herida en su orgullo, despechada en el gobierno y humillada en sus privilegios. Un rey extranjero sin tacto político (la madurez y experiencias de este calibre se lo dieron más tarde) desautorizaba a la urbe toledana negándose a visitarla, prefiriendo pasear por los territorios del norte peninsular, pergeñando su nuevo gobierno, repartiendo cargos al margen del Consejo de Castilla entre sus favoritos foráneos e imponiendo impuestos para financiar su coronamiento como emperador de Europa, donde tenía su mente.
Toledo se negó a participar de los regios planes y no participó en las Cortes celebradas en Galicia al efecto de recaudar pecunio de castilla para las empresas europeas del rey.
Toledo sublevada, al igual que otras ciudades de Castilla, tras tomar los edificios públicos, incluido alcázar, puso al frente a Juan de Padilla, con el fin útlimo de devolver a Doña Juana su condición de Reina acabando con las aspiraciones flamencas de Don Carlos.
La osadía toledana llevó una expedición a Tordesillas donde aconteció una entrevista con Doña Juana, quien no apoyó abiertamente la revuelta pues no deseaba enfrentarse a su hijo.
Un año después el fuego toledano se extiguía en Villalar, en desigual batalla, con los cabecillas del desorden ajusticiados bajo hacha de verdugo.

sábado, agosto 08, 2009

Aquí

Ondas de plata orlaban, crecientes, el lugar en torno al cual se había sumergido la piedra, a no más de diez varas en línea recta de la orilla. Pensaba mientras recogía un nuevo proyectil ,en lo fútil de su esfuerzo. Siempre quiso ser lo que ahora era. Toda una vida de sacrificio y entrega para llegar donde estaba: los éxitos los pondría el destino.

Lanzó la piedra con Fuerza. Fuerza pero también técnica, eso era lo que le había distinguido siempre y por lo que había recibido condecoraciones y distinciones a lo largo de su vida. Aún era joven pero en su rostro se adivinaban las facciones del desengaño.

Pensaba en ello mientras lanzaba un tercer guijarro, esta vez más lejos que los anteriores. La superficie especular del lago se estremeció de nuevo como si la hubieran acariciado, al recibir la piedra y flirteó contenta en amplias ondulaciones en todas direcciones.

- Llenarás el fondo, mi señor.- Se escuchó a su espalda.
- Mi señora, no la he oído llegar.- Dijo mientras soltaba la última piedra que había adquirido y se giraba para contemplar a la joven que se acercaba.
- Eres el mejor para el puesto, todo el mundo lo sabe.- Le acarició con la voz.
- Mi lugar está aquí, con vos. No deseo partir.




viernes, julio 31, 2009

Esponsales

Últimamente a la gente de mi alrededor le ha dado por casarse. No puedo ocultar un pensamiento triste por el hecho de compartir generación con esas personas en edad de merecer y uno alegre por saberlos contentos de realizar tan ¿singular? ceremonia.
Por ello hoy quería hablar de las bodas (y no temáis...):
En el siglo XVI los Austrias enseñoreban sus pendones por media Europa y América. La gente miraba bulliciosa ante las expectativas ofrecidas por el este siglo viejo que prometía prosperidad. En este siglo de incipiente renacimiento español, las familias hidalgas se tomaban muy en serio el asunto de los esponsales. Les iba la vida en ello, y si no la suya sí la de sus vástagos.
Encontrar un buen casamiento no era tarea fácil pues en aquellos tiempos la vida era dura de verdad y un buen marido o una buena mujer de la familia adecuada podía suponer la subsistencia o la mejora en la calidad de vida de uno.
Tanto es así que el proceso de casamiento se estructuraba en tres partes, señalando así la importancia del momento: capitulaciones, desposorios y velaciones.
Las capitulaciones consistían en la reunión de los ascendientes de los futuros cónyuges de modo que se negociaran las condiciones de la unión (dotes, rentas, cargos, títulos, ventajas, privilegios, etc). Digamos que era la firma del contrato y como tal dicha reunión terminaba con la emisión de un documento firmado por ambas familias donde se comprometía a los hijos a casarse con unas determinadas condiciones pactadas. Eran negociaciones que podían llegar a ser duras, en las que no intervenían los propios implicados (normalmente menores de edad) y de las cuales dependía en gran medida el bienestar, sobre todo económico de los futuros contrayentes. Con las capitulaciones una familia se aseguraba "la vez" frente a otros pretendientes.
Los desposorios consistían en un encuentro entre los jóvenes casaderos a modo de presentación (sí, podían no haberse visto nunca) y/o pedida de mano, en el que se oficializaba el compromiso.
Las velaciones hacen referencia a la ceremonia religiosa de la velación, en la que se celebraba la boda propiamente dicha, con su propia formulación, tendiendo un velo por encima de los contrayentes. Tras esto se procedía a la consumación del matrimonio, sin la cual podía llegar a ser considerado nulo. La ceremonia no podía realizarse en tanto en cuanto los contrayentes fueran mayores de edad según el derecho canónico (14 años en las mujeres y 16 en los hombres).

Fue esta la formulación que siguieron muchos nobles españoles como la entonces niña Dña. Ana de Mendoza y de la Cerda y el Ministro del Rey D. Ruy Gómez de Silva (24 años mayor que ella), garantizando rentas para el matrimonio, cercanía a la corte para ella, emparentando con los Mendoza él y cimentando una de las familias más prósperas del siglo.

Para más datos, estos señores fueron los Principes de Éboli.

lunes, mayo 04, 2009

Ve en paz

En este instante ella está sola. Valiente, elegante y conocedora de lo que se trae entre manos. Soportando con profesional nerviosismo contenido el envite del tribunal y desplegando oratoria con humildad y sabiduría.
Atrás quedan las turbulentas aguas del desánimo dejando su estela en la superficie oscura. Ahora toca ejercer su majestad, obnubilar al respetable y recoger la corona.

lunes, abril 27, 2009

La Senda del Dolor

Se escuchaba el sonido del ambiente, similar a un continuo paso de aire por una tubería. Era un ruido de viento metal, mecánico, artificial. Espaciadamente una gruesa gota de agua ponía en algún lugar el compás de la melodía al chocar con un suelo encharcado. No había más luz que la que se filtraba desde la bocana del desagüe, de más de dos metros de diámetro. Llegaban apenas audibles los ecos de la carretera, a varios metros sobre el nivel del saneamiento urbano, donde vehículos anónimos cabalgaban veloces sobre el asfalto. Olía a tierra mojada y también a ropa sucia.
Se detuvo mientras los ojos se adaptaban a ver en la penumbra. No había fondo en el túnel, aunque el ruido inerte se percibía de las profundidades.
Una vez sus pupilas recibían todo estímulo lumínico restante, continuó de pie, inmóvil, mirando el extremo de la tubería y escudriñando su densa oscuridad. Continuó así largo rato, sin decidirse a dar un paso hacia el interior. Al cabo de cierto tiempo, giró sobre sus talones, dio la espalda a la oscuridad y salió hacia la luz de la entrada.
Sólo entonces fue cuando sintió miedo.